Ermita de San Cristobal

La ermita se sitúa en una cavidad de la pared de roca cerrada por un largo muro de mampostería.

En un momento indeterminado debió de hundirse parte del muro lateral, que aparece parcialmente reparado con mampostería de color tostado. En esta ocasión se tapió la antigua puerta y se instaló allí un altar bajo arco de medio punto rebajado.

Probablemente también en ese momento se realizaron pinturas de carácter popular en su interior: cruz, estrellas y motivos geométricos frente al primitivo altar y estrellas y motivos lineales en el arco de la antigua puerta.

Las pinturas se extienden asimismo a la sacristía, profusamente decorada: arco pintado rematado por cúpula con cruz, motivos vegetales y figuras geométricas. Los muros de la ermita están además casi totalmente recubiertos de firmas y grafitos, datados en su mayoría en los siglos XVIII y XIX, aunque hay alguno anterior.